En este nuevo episodio de la colección «Huellas de Luz», la Abuela Tíngui nos transporta a la hermosa ciudad de Colón, en Panamá, donde el sol abraza las palmeras y el mar Caribe canta canciones de esperanza. Allí conocemos a Teófilo Cristóbal Rodríguez Díaz, un jovencito que hacía honor a su nombre, el cual significa «el que ama a Dios». A diferencia de otros muchachos, él sentía un llamado profundo en su pecho y, participando en la Renovación Carismática con una Biblia siempre bajo el brazo, decidió entregar toda su vida a Jesús sin querer esperar a ser más grande.
Su amor era tan inmenso que estudió Filosofía y Teología con muchísima dedicación y fue ordenado sacerdote con apenas 20 años de edad, el 2 de mayo de 1981 en la Catedral de la Inmaculada Concepción. Pero el Padre Teófilo sabía que no bastaba con rezar, sino que debía ser las manos de Dios para ayudar a los que sufren. Por eso fundó «La Ciudadela Jesús y María», una casa grande y llena de colores que sirve como refugio seguro para niños que han sido maltratados o se sentían solitos.
Hoy en día, con más de cuarenta años de sacerdocio, sigue siendo un gran altavoz de Dios a través de la «Radio Rhua» y la televisión internacional, enseñando a todos a confiar plenamente en la Divina Voluntad. Este relato de Milenium Fide es fundamental para enseñar a nuestras familias que no importa qué tan joven seas, si escuchas con el corazón, Dios puede hacer cosas gigantes a través de ti
🙏 1. La Vocación Temprana y la Confianza
El relato nos enseña que la santidad no es algo reservado solo para el futuro o para cuando seamos grandes, sino que es para hoy mismo. Al ver cómo Teófilo no esperó a ser mayor para servir a Dios y fue ordenado a los 20 años, los niños aprenden que desde su juventud pueden hacer cosas maravillosas si confían en la «Divina Voluntad» y se dejan llevar de la mano como un niño que confía ciegamente en su Papá del cielo.
❤️🩹 2. La Caridad Real y la Misericordia
La historia demuestra de forma práctica que el amor a Jesús debe transformarse en obras concretas. El Padre Teófilo construyó «La Ciudadela Jesús y María» para proteger a los más pequeños y darles un abrazo seguro en medio de las tormentas. Esto inspira a nuestros hijos a practicar la caridad y la misericordia en su propio entorno, animándolos a convertirse en un pequeño «refugio» para consolar a un hermano, un amigo o hasta una mascota que necesite ayuda.
⚓ 3. La Resiliencia y el Compromiso
En lugar de buscar comodidades lejos de casa, Teófilo decidió ser luz y ayudar a los que más sufren en su propia ciudad, Colón. A través de su incansable labor de más de 40 años creando programas de radio y fundando la Fraternidad de la Divina Misericordia, demuestra que cuando entregamos nuestra vida a Dios, Él nos da la fuerza para no cansarnos de predicar y amar sin medida.